Montar una persiana alicantina por cuenta propia es una tarea mucho más sencilla de lo que puede parecer. Estas persianas, además de aportar sombra y privacidad, son una solución tradicional y funcional para terrazas, balcones, ventanas y puertas exteriores. Para instalarlas correctamente no hace falta ser un profesional, pero sí contar con las herramientas adecuadas y seguir algunos pasos básicos.
Antes de empezar, es importante comprobar que la persiana tiene las medidas adecuadas para el espacio donde se va a colocar. Una vez elegido el modelo y definido el sistema de fijación, llega el momento de preparar las herramientas.
Metro y lápiz para medir y marcar
El primer paso de cualquier instalación es tomar medidas con precisión. Para ello, necesitarás un metro, preferiblemente metálico y de varios metros de longitud. Conviene medir el ancho del hueco en varios puntos para comprobar que no existen diferencias importantes.
El lápiz también es imprescindible. Te permitirá marcar los puntos exactos donde colocarás los soportes de la persiana. Si la superficie es oscura o el lápiz no deja una marca visible, puedes utilizar un rotulador adecuado para el material.
Medir y marcar correctamente evita errores posteriores y facilita que la persiana quede centrada y nivelada.
Taladro y brocas adecuadas
Una de las herramientas principales para instalar una persiana alicantina es el taladro. Dependiendo del lugar donde vaya instalada, tendrás que utilizar una broca diferente.
Para paredes de ladrillo u hormigón se necesitan normalmente brocas para mampostería. Si vas a trabajar sobre madera, necesitarás una broca específica para este material. En superficies metálicas se emplean brocas diseñadas para metal.
Es importante elegir una broca cuyo diámetro sea compatible con los tacos y tornillos que vayas a utilizar. Si el taladro dispone de regulación de velocidad, trabajar a una velocidad adecuada ayuda a realizar agujeros más limpios y precisos.
Destornillador o atornillador eléctrico
Una vez realizados los agujeros y colocados los tacos, necesitarás un destornillador para fijar los soportes. Un atornillador eléctrico puede ahorrar tiempo y esfuerzo, especialmente si tienes que colocar varios tornillos.
Aun así, un destornillador manual resulta muy útil para realizar el apriete final. De esta manera puedes controlar mejor la presión y evitar dañar el tornillo o el soporte.
Nivel para conseguir una instalación recta
El nivel de burbuja es otra herramienta que merece la pena tener a mano. Aunque la persiana pueda parecer correctamente colocada a simple vista, una pequeña inclinación puede resultar evidente una vez instalada.
Utiliza el nivel para comprobar que los soportes están a la misma altura y que la persiana queda perfectamente horizontal. Si los puntos de fijación están correctamente alineados, el funcionamiento será más uniforme y la persiana tendrá un acabado más cuidado.
Alicates y llave
Unos alicates pueden resultar útiles durante el montaje para sujetar determinadas piezas o manipular elementos de fijación. También es recomendable disponer de una pequeña llave inglesa o de llaves del tamaño adecuado si el sistema de instalación incorpora tuercas.
No siempre serán necesarias, pero tenerlas cerca evita tener que detener el trabajo para buscar otra herramienta.
Escalera estable
Si la persiana se va a colocar en una ventana o puerta situada a cierta altura, necesitarás una escalera estable y adecuada para el trabajo. Nunca conviene improvisar utilizando sillas, mesas u otros objetos que puedan volcar.
La escalera debe colocarse sobre una superficie firme y permitirte trabajar sin tener que estirarte demasiado. Si la instalación requiere trabajar a una altura considerable, es recomendable contar con otra persona que pueda ayudarte.
Tornillos y tacos adecuados
Aunque no sean herramientas propiamente dichas, los tornillos y tacos son elementos fundamentales. Su elección dependerá del tipo de pared o superficie donde vayas a instalar la persiana y del peso que tenga.
No todos los tacos sirven para cualquier material. Utilizar un sistema de fijación adecuado proporciona mayor seguridad y estabilidad, especialmente en persianas exteriores expuestas al viento.
Equipamiento de protección
Por último, no hay que olvidar la seguridad. Unas gafas de protección son recomendables al utilizar el taladro, ya que evitan que pequeñas partículas puedan entrar en los ojos. También pueden ser útiles unos guantes de trabajo, sobre todo al manipular herramientas o determinadas piezas metálicas.
Una vez tienes preparadas todas las herramientas, el montaje comienza colocando la persiana en la posición donde quieres instalarla y marcando los puntos de fijación de los soportes. Después, retira la persiana y realiza los agujeros con el taladro, utilizando una broca adecuada para el tipo de pared. Introduce los tacos y fija firmemente los soportes con los tornillos, comprobando previamente con el nivel que quedan perfectamente alineados.
A continuación, coloca la persiana en los soportes y verifica que gira y sube correctamente mediante la cuerda o sistema de recogida. Antes de dar por terminada la instalación, conviene subirla y bajarla varias veces para comprobar que no roza, que queda bien equilibrada y que todos los elementos están correctamente sujetos.
Para montar una persiana alicantina tú mismo no necesitas un taller profesional. Con un metro, lápiz, taladro, brocas adecuadas, destornillador, nivel, alicates, una escalera estable y los elementos de fijación apropiados tendrás prácticamente todo lo necesario. La clave está en medir bien, elegir los materiales adecuados para la superficie y trabajar con calma. Una buena preparación hará que la instalación sea más rápida, segura y quede perfectamente integrada en la ventana, puerta o terraza.