Las persianas alicantinas están diseñadas para utilizarse en ventanas, puertas, balcones, terrazas y otros espacios exteriores. Su estructura de lamas unidas mediante cordones permite proteger parcialmente del sol, favorecer la ventilación y aportar un marcado carácter decorativo a las fachadas.
Sin embargo, cuando llegan las tormentas, las condiciones a las que están sometidas cambian considerablemente. Las rachas de viento pueden hacer que una persiana golpee contra la fachada, mientras que la lluvia intensa puede afectar especialmente a los modelos de madera. Si además existe riesgo de granizo, las lamas pueden recibir impactos que provoquen arañazos, desconchados o daños más importantes dependiendo de la intensidad del episodio.
Por este motivo, si se anuncia una tormenta fuerte, conviene tomar algunas medidas preventivas. No se trata únicamente de proteger la persiana, sino también de evitar que una pieza suelta pueda convertirse en un elemento peligroso durante una racha de viento.
¿Por qué las tormentas pueden dañar una persiana alicantina?
Una persiana alicantina instalada en el exterior está expuesta habitualmente a las condiciones meteorológicas. La lluvia, el sol y el viento forman parte de su uso normal, pero una tormenta intensa puede someterla a esfuerzos mucho mayores.
El viento es uno de los principales factores de riesgo. Cuando una persiana está completamente desplegada, sus lamas pueden ofrecer una superficie sobre la que inciden las rachas. Esto puede provocar movimientos bruscos, golpes contra la pared o una tensión adicional en los puntos de fijación y en los cordones.
El granizo presenta otro tipo de problema. Las piedras de hielo impactan directamente sobre las lamas y pueden deteriorar su acabado, especialmente si la persiana ya presenta zonas debilitadas por el paso del tiempo.
La lluvia intensa también puede afectar a las persianas de madera. Aunque estén tratadas para su utilización exterior, una exposición prolongada a humedad y agua requiere posteriormente un secado adecuado.
Recoge la persiana si se prevé viento fuerte
Cuando se anuncian rachas de viento importantes, una de las medidas preventivas más sencillas es recoger la persiana alicantina.
Una persiana completamente desplegada puede moverse con fuerza si el viento incide directamente sobre ella. Al recogerla, se reduce la superficie expuesta y se limita el movimiento de las lamas.
Sin embargo, hay que tener en cuenta una cuestión importante: no existe una posición universalmente segura para todas las persianas alicantinas durante una tormenta.
El comportamiento dependerá de su tamaño, sistema de instalación, material, estado de los soportes y características concretas de la fachada.
Por ello, ante un episodio de viento especialmente fuerte, es recomendable seguir las indicaciones del fabricante o instalador.
No manipules la persiana cuando el viento ya es fuerte
Este punto es especialmente importante.
Si las rachas ya han comenzado y la persiana se mueve violentamente, no conviene salir al exterior para intentar recogerla o sujetarla.
La prevención debe realizarse con antelación.
Una persiana que se balancea de forma brusca puede golpear a una persona o dificultar la manipulación del cordón. Además, si existen objetos sueltos en balcones, terrazas o patios, también pueden desplazarse durante la tormenta.
Por tanto, si se ha emitido un aviso por condiciones meteorológicas adversas, lo más prudente es preparar los elementos exteriores antes de que empeore la situación.
Revisa los puntos de fijación
Los soportes que sujetan la persiana a la parte superior de la ventana o puerta desempeñan un papel fundamental.
Antes de la temporada de tormentas, comprueba que no existan tornillos flojos, soportes desplazados o piezas deterioradas.
Una fijación que ya presenta holgura puede empeorar con las vibraciones provocadas por el viento.
También conviene revisar la zona de la fachada donde están anclados los soportes. Si existe alguna grieta, desprendimiento o deterioro alrededor del punto de fijación, será necesario solucionarlo antes de confiar en esa instalación durante episodios de viento.
Una persiana correctamente fijada tendrá más posibilidades de soportar las condiciones habituales para las que ha sido diseñada.
Las persianas de madera necesitan especial atención
Las persianas alicantinas de madera tienen una estética cálida y natural, pero requieren un mantenimiento específico cuando están expuestas al exterior.
La lluvia intensa no significa necesariamente que la madera vaya a dañarse de inmediato, especialmente si cuenta con un tratamiento adecuado. Sin embargo, la exposición repetida a humedad, radiación solar y cambios de temperatura puede deteriorar progresivamente el acabado.
Después de una tormenta, conviene comprobar si la persiana ha quedado excesivamente mojada y permitir que se seque correctamente antes de enrollarla durante un periodo prolongado.
También hay que revisar posteriormente el estado de la pintura, el barniz o el tratamiento protector.
Si aparecen zonas descascarilladas, grietas o pérdida de protección, será conveniente realizar el mantenimiento correspondiente antes de que la madera quede más expuesta.
¿Y las persianas alicantinas de PVC?
Las persianas alicantinas de PVC presentan un comportamiento diferente frente a la humedad y no necesitan los mismos tratamientos superficiales que las de madera.
Esto puede hacerlas interesantes para determinados espacios exteriores especialmente expuestos a la lluvia.
Sin embargo, que el PVC tolere bien la humedad no significa que sea inmune a los daños provocados por viento fuerte o impactos de granizo.
Las lamas pueden deformarse o romperse si reciben impactos importantes, y la estructura completa sigue dependiendo de unos puntos de fijación correctamente instalados.
Por tanto, ante una tormenta intensa, también es importante aplicar medidas preventivas a este tipo de persianas.
¿Conviene dejarla enrollada o bajada?
Esta es una de las preguntas más habituales.
La respuesta depende de las características de la persiana y de la intensidad y dirección del viento.
Una persiana bajada ofrece una superficie expuesta al viento, mientras que una persiana enrollada concentra las lamas en la parte superior. Sin embargo, un enrollado completo no garantiza por sí mismo que el conjunto quede protegido frente a una tormenta fuerte.
Además, la persiana puede golpear o moverse si no está correctamente recogida.
Por eso, lo importante es seguir las recomendaciones específicas del fabricante y valorar las condiciones concretas de la instalación.
Si la zona es especialmente ventosa, merece la pena contar con asesoramiento profesional para determinar cuál es la posición y el sistema de fijación más apropiados. A veces, también pasa que nuestra persiana alicantina se tuerce y aprender a saber cómo nivelar nuestra persiana alicantina cuando está torcida es muy sencillo de arreglar.